Nada recomendables
Nada recomendables, a mi me han hecho un desastre: Implantes defectuosos, boca destrozada y 3 años de desatención.
3 años ya sin poder masticar por un lado y con una pieza dental sana irreparablemente dañada. Con una cirugía espantosa: la sangre brotaba a chorros por mi nariz , manchando la silla, el mobiliario y las paredes del consultorio. La cirujana, dra Coronado, insistía en que era “normal”, pero los problemas no hicieron más que empezar.
Tras extraerme una muela para preparar el implante, comencé a sentir un dolor insoportable en la pieza dental adyacente, que estaba perfectamente sana. Me quejaba, pero me decían que era normal, que no pasaba nada. Cuando me colocaron el implante, este empezó a aflojarse. Volví al centro, me lo apretaron asegurándome que ya estaba fijado correctamente. Pero el dolor en la muela sana y en el implante no cesaba, y el implante seguía moviéndose. A los pocos días, ¡el implante se me cayó en la mano!
Además, surgieron desde uninicio infecciones graves que me obligaron a tomar grandes cantidades de antibióticos, y aparecieron heridas en la boca que no sanaban. La cirujana sugería abrir de nuevo para “ver qué pasaba”, insistiendo en que todo era normal. Finalmente, me informaron que debían retirar la rosca del implante y dejar q el agujero se vollviera a regenerar por di solo , esperando meses para que el hueso se recuperara antes de intentar empezar denuevo. El resultado: me quedé sin muela, con un hueco en la boca, una pieza sana fisurada y un dolor y un agujero que me impide masticar por un lado desde hace tres años.
Presenté una reclamación formal, pero Coral Bistuer, la entonces responsable del centro de la calle Cerdeña, nos aconsejó escribir una carta “suave” al comité médico para no “enfadarlos”, ya que, según ella, ser demasiado exigentes nos bloquearía cualquier posibilidad de compensación por la muela dañada. Nos dio largas con promesas vacías de “en una semana te decimos algo”. Solo las visitas al centro generaban alguna reacción: respuestas verbales sin nada por escrito.
Meses después, nos enteramos de que Coral ya no estaba y había una nueva responsable del centro, Carme Arestiña. Al reunirme con ella, descubri que no tenía idea del caso, y que era incluso peor que la anterior demostrando unas nulas competencias de atención al cliente, una falta de interés absoluta y nula empatia, ya que había recibido el informe médico y los correos que Coral le había trasladado sobre el caso pero llevaba meses sin hacer nada al respecto esperando q el caso se pudriera en su ordenador. Tras forzar una visita presencial prometió pasarlo al comité médico, y darnos respuesta en 2 semanas por escrito pero, como siempre, pasaron meses sin respuesta alguna. Presenté otra reclamación formal pero Arestiña pasó a otro centro sin solucionar nada. Llegó una tercera responsable, y la historia se repitió: “ya te diremos algo”.
Tras 3 años de desgaste, infecciones, dolores insoportables, un implante que se cae, una muela sana fisurada y un proceso que me ha dejado desesperada y sin poder masticar, su “solución” es indignante: o me devuelven lo pagado, o repiten el implante desde cero pero sin ninguna garantía de éxito. Pero se niegan a hacerse cargo de la pieza sana que dañaron y, lo que es peor, pretenden cobrarme 1000€ adicionales “solo por los materiales” para repararla, diciendo que ellos “se harán cargo” de la mano de obra y que se niegan a compensarme por los daños y perjuicios causados de lo ocurrido. No solo no asumen el daño irreversible que me causaron, en el implante inicial y en la pieza sana, sino que no ofrecen ninguna compensación por la pieza sana q me han dañado ni por el sufrimiento físico y emocional, ni por las horas perdidas en reclamaciones interminables.
¡Eviten a esta gente! A los pacientes que nos quejamos, nos marean con tácticas de desgaste administrativo, dejándonos agotados y desamparados. Esta gente ha destrozado mi boca pero seguiré luchando por mis derechos hasta el final.
28 de setembro de 2025
Opinião espontânea