Experiencia IAD España. Agente Geoffray Roy.
Nuestra experiencia con IAD y, concretamente, con el agente inmobiliario, Geoffray Roy, a raíz del intento de compra de un estudio situado en la calle Vázquez Claver, en Málaga capital, procedente de un local con cambio de uso a residencial, ha sido profundamente decepcionante.
Durante todo el proceso actuamos de buena fe y mostramos un interés real en adquirir el inmueble. Desde el principio dejamos claro que, antes de avanzar con la financiación hipotecaria, necesitábamos tener garantías de que toda la documentación relativa al cambio de uso estaba en regla.
Siguiendo las indicaciones del agente inmobiliario, encargamos y abonamos una tasación con la confianza de que era un paso necesario para avanzar en la operación y de que, según se nos indicó, bastaba con disponer de una nota simple actualizada para iniciar el proceso hipotecario. Sin embargo, posteriormente descubrimos que existían incidencias administrativas relacionadas con el inmueble, una situación que el agente conocía y que no nos fue comunicada, pese a haber preguntado expresamente por estas cuestiones antes de asumir ningún gasto.
A esta circunstancia se sumó otro problema durante la tasación: el inmueble se encontraba ocupado y no se pudo acreditar quiénes eran las personas que estaban en su interior. Esto provocó que el informe de tasación incluyera un condicionante y que tuviéramos que afrontar nuevas gestiones y posibles costes para intentar solucionar la situación.
Durante más de tres meses permanecimos esperando, intentando encontrar soluciones y manteniendo nuestra voluntad de compra. Finalmente, Geoffray Roy nos comunicó por WhatsApp que el inmueble había sido reservado mediante contrato de arras a otros compradores, quienes aceptaban adquirirlo en las condiciones documentales existentes.
El resultado fue que perdimos la oportunidad de comprar el inmueble después de meses de espera y asumimos un gasto de tasación que posiblemente nunca habríamos realizado de haber recibido desde el principio información completa y transparente.
Pero nuestra mayor decepción no ha sido únicamente el perjuicio económico, sino también la gestión posterior del problema. Ante lo sucedido, solicitamos explicaciones y una solución, sin obtener una respuesta satisfactoria ni por parte del agente ni por parte de IAD.
Consideramos especialmente preocupante que una empresa del sector inmobiliario no ofrezca una respuesta adecuada cuando un cliente expone una situación de esta naturaleza, después de haber confiado en sus profesionales y haber realizado desembolsos económicos siguiendo sus indicaciones.
Por este motivo, y ante la falta de respuesta, hemos decidido trasladar el asunto a los organismos de Consumo para que se valore lo sucedido.
Entendemos que una marca inmobiliaria no debe limitarse a intermediar en operaciones de compraventa. También debe garantizar unos estándares mínimos de profesionalidad, transparencia, diligencia y atención al cliente, así como asumir la responsabilidad de atender las reclamaciones que surjan de la actuación de sus agentes.
Nuestra experiencia con IAD ha estado muy lejos de esos estándares. Nos hemos sentido desprotegidos, desinformados y, finalmente, desatendidos.
Una experiencia muy negativa que, sin duda, nos hace cuestionar la confianza que se puede depositar en una marca inmobiliaria cuando surgen problemas durante una operación tan importante como la compra de una vivienda.
Almudena - MDS.








